¿Qué decir sobre lo que es montar este proyecto que no esté dicho ya magníficamente en "3, 2, 1..."? Odisea es una palabra que lo describe muy bien en general, aunque si tuviera que resumir en un sentimiento concreto lo que me ha embargado en las últimas semanas yo escogería el asombro. Somos gente que siempre hemos estado activos y hemos creído en la necesidad de participar en la sociedad para poder ayudar a mejorar sus errores y mantener sus aciertos, pero nunca habíamos creado un proyecto desde cero y lo habíamos hecho crecer, y además la idea que se extiende en la sociedad de que algo así es casi imposible de hacer y da escasos resultados inevitablemente la teníamos todos en mayor o menor medida en la cabeza. Pero esto empezó, en una reunión allá por mediados de agosto, donde nos juntamos gente que en algunos casos ni siquiera conocíamos, se planteó la idea inicial y fue como abrir la caja de Pandora. La imaginación y la ilusión volaban por allí, trayendo ideas sobre cajetillas de tabaco que transmitían ideas, sobre la lucha por la abolición hecha arte en una exposición y sobre mil cosas más, y desde aquel momento todos decidimos olvidar que aquello era imposible, que no teníamos dinero ni nombre ni nada, y simplemente seguir adelante para investigar dónde estaban los verdaderos límites.
Un mes y medio después aún no los hemos encontrado, y podemos llamarlo suerte o que el universo está conspirando a nuestro favor o como queramos, pero casi todas aquellas ideas son o van a ser realidades y todo ha salido de aquella reunión y de nosotros mismos. Mirar atrás ahora supone recordar muchos momentos clave, como el día que llegaron las cajetillas y empezamos a pegarles las pegatinas de Condenados, o el día que llegaron nuestros 144 preciosos carteles parisinos (mis niños), o el día que empezamos la campaña de pegatinas en la farola de la puerta de Reina Mercedes, o todas las llamadas de móvil con mensajes como "Sí, voy a la mesa redonda", o "Sí, tenemos sala/diplomas/jurado para la exposición" o "Sí, tenemos Aula Magna para el videoforum" o... Y si hablo del asombro es porque casi todos esos momentos han venido seguidos de miradas intercambiadas entre nosotros en las que se sentía la incredulidad, la sorpresa de que pudiéramos estar consiguiendo tantas cosas, y cómo aquello nos llenaba e satisfacción, de alegría, de ilusiones renovadas y horizontes ensanchados. Y esto es lo que nos va a calar más hondo de toda esta experiencia, el darnos cuenta de que muchas veces lo que falta en la sociedad no son las posibilidades o los medios para hacer algo, sino la gente que se ponga de hacerlo, la confianza de aquellos a los que podía interesarles en el hecho de que no es tan imposible como nos lo quieren pintar. Sin duda no es fácil, y algunas veces no se consigue lo que se busca o simplemente no se puede hacer nada, pero eso ya nunca hará que no volvamos a intentarlo la siguiente vez.
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